Mi Grito de Hoy

English follows below…

Este Grito de Lares, día en que unos dieciséis años atrás en una actividad en Filadelfia observamos un momento de silencio luego de enterarnos de que la FBI había asesinado a Filiberto Ojeda Ríos… hoy, como que no me cabe espacio para recordar más. Con tantas cosas que han pasado, tanto que hemos sufrido, se me ha hecho muy difícil en estas semanas postear, compartir, especialmente en estos aniversarios. Días de remembranza, días de tantxs proceres, tantxs seres que lucharon por nuestro pueblo, que me llenan siempre de luz, orgullo, esperanza, ánimo para continuar en este proceso. Pero los tiempos de hoy exigen algo especifico y es una mirada no hacia atrás, no hacia nuestres ancestres, ni hacia el futuro, sino una larga y profunda mirada hacia adentro.

Hoy (y siempre) siento indignación por el imperio que sigue al garete, fuera de control. Que, al estilo de los tiempos de la esclavitud, a caballo le caen a latigazo a les Haitianes huyendo los efectos del cambio climático. El mismo autor de la revolución del 23 de septiembre 1868, Ramón Emeterio Betances, brindaba sus servicios médicos al pueblo haitiano. Se exige una mirada hacia adentro para reflexionar en les Boricuas que celebraron las elecciones estadounidenses, la elección de una vicepresidenta, inmigrante que luego declaró públicamente, como advertencia a futuros inmigrantes- “si llegas a nuestra frontera te harán retroceder.” Una mirada a saber por qué como pueblo colonizado seguimos creyendo en las mentiras del imperio. Aun cuando exponen sus verdades asquerosas, queremos creerles mejores y mayores. Y cuando aparecen fotos de tales atrocidades como evidencia de su inhumanidad, siguen trabajando y defendiendo las tácticas y estrategias de los invasores.

Exige una profunda mirada hacia adentro para entender este colonialismo que sigue vivo en nuestras células, en nuestras venas. Que, aun luchando por la libertad, calmamos los dolores de nuestros egos heridos con las conquistas y la explotación de mujeres y niñas, con las micro y macro agresiones cometidas contra nuestras propias amigas, compañeras, hermanas, madres e hijas. Que podemos luchar heroicamente por ciertas libertades por un lado y explotar las libertades de otras, otros y otres por otro lado. Y que en una lista denunciando a tales hombres, mayormente aparecen aquellos que dicen formar parte de tales luchas. Nunca vi la lista, pero espero que Ricky Rosselló aparezca en ella como el Numero 1 por misógino y vendepatria. Lamentablemente, parece que los esfuerzos hacia la justicia y la liberación se bregan con el mismo autoodio y agresión que nos enseñaron los colonizadores.

He luchado, recordado, honrado, conmemorado tantas cosas, tantos actos heroicos, tantos revolucionaries. Y también he revisado bastante todo lo roto, toda porquería que llevo en mí, que me causaba a odiarme yo misma, menospreciarme yo misma, no confiar en mí, ni en mi propia gente. He investigado estas heridas que llevamos como hijes de la conquista, como nos llevan a herirnos más aun y herir a otres.

Hay que bregar la parte decolonial, la parte de la sanación, simultáneamente con la de la liberación. Ya sabemos que las tácticas del imperio no nos sirven para nada. ¡Dejémonos de practicarlas, utilizarlas! He aprendido en estos tiempos apestosos que el corazón es la herramienta y el arma más radical. Si me atrevo quererme y querernos aun habiendo sido criada con el autoodio impuesto por el colonialismo, ese solo acto sirve para neutralizar las tácticas del miedo del colonizador. (Tal forma de querer se basa en el amor verdadero, no en la conquista. El colonialismo nos ha llevado a confundir los dos…otro post…) Bregar con el miedo como táctica, como herramienta, es cosa de cobardes, pero dicen que les hijes de estas islas somos valientes. ¿Como es posible recordar los valientes del pasado e ignorar nuestra propia esencia valiente?

Que cada remembranza que se haga en nombre de luchadores, libertadores, se haga manteniéndonos firmes en el presente, no en el pasado, ni en el futuro. Que se haga junto a un proceso de examinar lo que nuestres corazones verdaderamente bombean, ¿sangre sana o el veneno del imperio? Que la misma energía que se dé a estos aniversarios, estas conmemoraciones, se preste al proceso de sanar, purificar nuestres corazones de la comemierdería, del deseo de conquistar a otres, el deseo de formar parte de luchas libertarias para luego explotar el amor que nos da la comunidad. Que ese amor sirva para la sanación mutua, la elevación y la expansión colectiva.

En lo que estamos ocupados mirando hacia un Don Pedro, una Lolita, un Filiberto y un Betances, elles nos devuelven la mirada, esperando a ver que haremos para liberarnos de todo esto.

My Scream for Today

This Grito de Lares, day when sixteen years ago we observed a moment of silence in an activity in Philadelphia after we were informed that the FBI had assassinated Filiberto Ojeda Ríos… today, I am finding it difficult to remember anything more. With so many things that have happened, with so much we have suffered, it has been very challenging for me in these weeks to post, to share, especially on these anniversaries, commemorations. Days of remembrance, days of so many ancestors, so many freedom fighters who always fill me with light, pride, hope, encouragement to continue in this process. Today’s times however demand something specific and that is a look not towards the past nor our ancestors, nor towards the future, but a long, deep look within.

Today (and always) I feel indignation for the empire that persists uncontrollably, who as perpetual slave masters on horseback crack whips at Haitians escaping the effects of climate change. The very author of the September 23, 1868 revolution, Ramón Emeterio Betances, provided his medical services to the people in Haiti. An inward look is required to reflect on why Puerto Ricans would celebrate the U.S. elections, the election of a woman vice president, an immigrant who later publicly declared, as a warning to future immigrants: “If you come to our border, you will be turned back.” Let’s look within to consider why as a colonized people we still believe the lies of the empire. Or why when the empire exposes its grotesque truths, many of us still believe them to be better and greater than ourselves. Even when photos of such atrocities appear as evidence of their inhumanity, our people still work for and defend the tactics and strategies of the invaders.

It requires a long look inward to understand this colonialism that is still alive in our cells, in our veins. To consider how, even when fighting for freedom, some resort to soothing the pain of our injured egos with conquering and exploiting women and girls, with the micro and macro aggressions committed against our own friends, companions, sisters, mothers, and daughters. Or how we heroically fight for certain freedoms on one hand, while exploiting the freedoms of others on the other hand. Or why in a public list denouncing such men, those who mostly appear claim to be part of these liberation struggles. I never saw the list, but I hope that Ricky Rosselló appears as Number 1 for the misogynist and vendepatria that he is. Unfortunately, it seems that the efforts towards justice and liberation are handled with the same self-loathe and aggression that the colonizers taught us.

I have fought, remembered, honored, commemorated so many things, so many heroic acts, so many revolutionaries. And I have also thoroughly combed through the brokenness and crap I carry in me, that caused me to hate myself, undermine myself, not trust myself or my own people. I have investigated these wounds that we bear as the children of conquest, and how they lead us to hurt ourselves even more and to hurt others.

In the struggle towards liberation, we must simultaneously work on the part of decolonial healing. We already know that the tactics of the empire are of no use to us. Let’s stop practicing them, using them! In these foul times, I have learned that the heart is the most radical tool and weapon. If I dare to love myself, love us, even though I was raised with the self-hatred imposed by colonialism, that sole act already serves to neutralize the fear tactics of the colonizer. (This is of course based on real love, not conquest and conquering. Colonialism has caused us to confuse the two…another post.) Working with fear as a tactic is a thing of cowards, and they say that the children of these islands are brave. How is it possible to remember our brave ancestors while ignoring our own brave essence?

May every remembrance made in the name of so many freedom fighters, be made while standing firm in the present, not in the past, nor the future. Let it be done while examining what our hearts are truly pumping: healthy blood or the empire’s poison? May the same energy that is given to those anniversaries, those commemorations, be given to the process of healing, purifying our hearts from the bullshit, from the desire to conquer others, the desire to form part of liberation struggles to later exploit the love the community gives us. May that love serve for mutual healing, collective elevation and expansion.

As we are busy looking to Don Pedro, Lolita, Filiberto and Betances, they are busy looking at us, waiting to see what we will do to free ourselves from all this.

Bioluminescent Betances lights up Boriken and the Antilles, artwork by Yasmin Hernandez art.
“Betances Bioluminiscente”, 2018, Yasmin Hernandez Art. Acrylic on canvas, 24″ x 36″

Nacida y criada en Brooklyn, Yasmín Hernández rematrió a su tierra ancestral de Borikén en 2014.  Durante casi tres décadas, su práctica como artista, escritora, activista se ha centrado en estas islas, nuestras historias reprimidas, la sanación y la liberación. Ella comparte su arte en yasminhernandezart.com y sus crónicas de la rematriación en rematriatingboriken.com.

Brooklyn-born and raised, Yasmín Hernández rematriated to her ancestral homeland of Borikén in 2014.  For almost three decades, her practice as an artist, writer, activist has been centered on these islands, our suppressed histories, our healing, and liberation. She shares her art at  yasminhernandezart.com and chronicles the journey home at rematriatingboriken.com .

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