43: Get busy living/ Ocúpate de vivir

9, the number of Oya, the number of eggun. 9 years since he died. These past 9 years I experienced a death. I moved into a dormant state. 9 years ago, I was a new mother with a one-year-old. My brother died right after that first birthday celebration.  So much died with him.  Life, as I had lived it, was different.  My access to work, creative, social, art spaces, severely limited. Ain’t nobody got time and space for a grieving mom. Ain’t nobody wanna hear about milk leaking from too big/ too sore boobs and death in the same sentence. And that was me.  Debby fucking downer, too deep, too intense for social spaces where people go to forget their problems. Post-partum coupled with grief were quite the bomba, regulating me to my own personal momma bear cave.

It seems I’ve been suspended, living out a grace period. Floating in the in between, the span of years between the age I was when he died, and the age he was. An age I have reached, right this instant.  Right this moment. As I write this, I am presently the very age he was when he passed.  43 years, 10 months, one week.  See, there I go again with this heavy shit.

Not sure why I did this.  But considering this day, schlepping through this day, that I thought would be a celebration has been grueling, heavy, hard.  The difficulty revealed that though I don’t necessary believe in a mourning phase, I had certainly been deep in one for the last 9 years.

So where I thought maybe I was being creepy sister, obsessing my brother’s life cut-short, it seems like this might have been his idea. See, today for the first time, it becomes very clear to me that living past the age he was when he died forces me to let go. Forces me to stop living as the little sister of the big brother that died of cancer.  Forces me to finally get busy living versus dying. I died living in the shadow of his loss. Contemplating all in the context of him dimmed the light of my own path and purpose.  Though his own life’s path shined brightly upon all lucky enough to have walked alongside him, tuning in to his light too much and holding on hard, deflected my own light on my own path.  These mixed lights cause confusion and fogginess, make the path unclear, for them and for us.

These 43+ years are a release. I have lived to this point, as did he.  What is on the other side of 43? What is on the other side of five years here in Borikén?  When do I take my life back? When do I claim for myself all that society and oppressive systems took away when I became a grieving mother? When do I stop living for others and their expectations and claim this for myself in this space where conquest has made survival a miracle for people like us?

If to survive is to overturn genocide then living fully, authentically, abundantly, fearlessly, boldly, truthfully and joyfully is the most radical expression of revolution that we can wage on this planet. If conquest and the resulting lovelessness are the source of our oppression, then loving ourselves back to healing and wholeness must be our greatest purpose here.

I am now middle aged. I spent the first half of my life desperate for love and to be seen by others.  This other half now is about seeing myself. That alone makes me visible. Loving myself so that I relish in the wholeness I was born in before oppression and colonialism convinced me that I was inferior and broken.

Tomorrow I would have outlasted my brother. As I write this another too many brothers fall.  If we are not too careful, we too might all fall before our time. The current system of domination on this planet has designed it that way. The path to liberation is there to be walked, and time is ticking too quickly. As my father speaks, abundantly aware of the brothers he’s outlasted, I vow to not waste every additional day given to me to carry out my mission. And I hereby release my brother’s spirit to flow freely wherever it may be and commit to living fully again, for me.

YasminHernandezArt_Joefish
“Bioluminescent Brother” 2019, another tribute portrait to my amazing brother. yasminhernandezart.com/cucubanacion

43: Ocúpate de vivir

9, el número de Oya. El número de eggun/ los muertos/ los ancestros. Han sido 9 años desde su transición.  Durante estos 9 años yo experimenté una muerte.  Un estado inactivo. 9 años atrás yo era una madre primeriza con un bebo de 1 añito.  Mi hermano falleció inmediatamente después de ese primer cumpleaños. Tanto murió con él. La vida, como la había vivido, era diferente. Mi acceso a espacios de trabajo, creativos, sociales, espacios de arte, fue limitado severamente.  Es que nadie tiene tiempo para una madre de luto. Nadie quiere escuchar de como las tetas hinchadas, adoloridas liquean leche. Ni quieren saber de la muerte.  Menos quieren escuchar de ambas cosas a la vez.  Pero esa era yo, demasiado de intensa para espacios divertidos donde va la gente a olvidarse de sus problemas.  De luto y posparto se combinaron en tremenda bomba que me obligó a tomar refugio en mi propia cueva.

Parece que yo he estado suspendida, viviendo algún tipo de periodo de gracia, flotando entre medio de la edad que yo tenia cuando lo perdí y la edad que él tenia cuando se nos fue.  Es la edad que tengo yo ahora mismo.  En lo que escribo esto, tengo exactamente la edad que tenia mi hermano a fallecer.  43 años, 10 meses y 1 semana. ¡Ves! ¡Ahí voy otra vez con esta mierda pesá!

No sé por qué lo hago.  Pero considerando como he pasado este día arrastrándome, un día que pensé iba ser de celebración ha sido difícil, pesado.  La dificultad reveló que, aunque no necesariamente creo en eso de estar de luto, sí he estado en un profundo proceso de luto los últimos 9 años.

Pues, aunque pensaba que era la hermanita enloquillá, obsesionando la muerte de mi hermano, es posible que esto haya sido su idea. Es que por primera vez se hace muy claro que vivir mas tiempo me obliga soltar esta carga.  Me obliga dejar de vivir como la hermanita que perdió su hermano al cáncer. Me obliga ocuparme de vivir y no de morir. Morí viviendo en la sombra de su muerte. Contemplando todo dentro el contexto de él atenuaba la luz de mi propia senda, mi propio propósito.  Aunque la senda de su vida iluminaba a todxs que tuvimos la suerte de caminar a su lado, habiéndome agarrado tanto de su luz, me desvié de mi propia luz, de mi propio camino.  Esto causa una confusión, para nosotrxs y para ellxs como espíritus desencarnados.

He vivido hasta este punto, como lo hizo él.  ¿Qué hay al otro lado de 43? ¿Qué hay al otro lado de estos cinco años que he vivido en Borikén? ¿Cuándo me apoderé de mi propia vida?  ¿Cuándo reclamaré todo lo que la sociedad y los sistemas opresivos me quitaron? ¿Cuándo dejare de vivir por otros? ¿Cuándo reclamaré todo esto para yo misma y para lxs mixs? Preguntas que hay que hacernos cuando sobrevivir es un milagro para gente como nosotrxs.

Si sobrevivir es resistir al genocidio entonces vivir completamente, auténticamente, abundantemente, sin miedo, audazmente, verdaderamente y alegremente es la mayor forma de revolución radical que podemos hacer en este planeta.  Y si la conquista y la falta de amor que resulta son las causas de nuestra opresión, pues amarnos hasta el punto de sanarnos completamente tiene que ser el mayor propósito de nuestra existencia.

Ya soy de edad mediana. Pasé la primera mitad de mi vida buscando el amor y que otrxs me vieran. Esta segunda parte de mi vida me comprometo a verme yo misma.  Con eso solo me transformo en visible, desaprendo la invisibilidad impuesta por el colonialismo.  Me comprometo a amarme hasta regresar a esa integridad en que nací, antes de que la opresión me convenciera de que era inferior y rota.

Mañana hubiese vivido más tiempo que mi hermano.  En lo que escribo esto, demasiado hermanos van cayendo. Si no ponemos cuidado, muchxs caeremos antes de tiempo. El sistema de dominación en este planeta lo ha diseñado de esa forma. El camino hacia la libertad nos espera. Pero el tiempo va rapidamente.  Profeso no perder ni un día adicional que me han concedido para cumplir con esta misión.  Me comprometo a vivir completamente y para yo misma, y a dejar a mi hermano a fluir libremente por lo infinito.

 

 

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